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Resistencia al cambio por Sergio Sinay

Resistencia al cambio, una tensión que debemos afrontar
con Sergio Sinay

Cómo se gestiona la incertidumbre cuando la resistencia al cambio está presente desde épocas ancestrales. La importancia de afrontar los cambios no sin miedo, sino con un miedo que sea funcional. Sergio Sinay lo explica y aporta tips junto a Lorena Marino en el podcast.

 

La resistencia al cambio existe desde épocas ancestrales. Lo primero que se dispara es que de alguna manera cambiar significa morir. Y todo lo vivo tiende a preservar su vida. Una vez que se está en ese lugar y se está vivo, todo lo que lo modifique es lo contrario de la vida.

El primer motivo, desde un punto de vista primitivo si se quiere, sería la conservación de la vida. La preservación. Eso está presente en todo lo viviente, cambiamos de lugar una planta y se muere, o una mascota de hábitat y se enferma o desorienta, porque posiblemente estaban bien y seguras.

A los seres humanos nos pasa lo mismo, pero a diferencia de otros seres vivientes nosotros tenemos la conciencia, estamos condenados a reflexionar. La conciencia abre una pregunta, cuando uno no quiere cambiar y quiere conservarla como la tiene: pero para qué la quiere, qué tipo de vida quiere conservar? Una vida repetitiva o venimos a la vida para dejar huella de otra manera, a poner en juego nuestros dones y recursos, que tomos tenemos específicos, irremplazables. Cada uno lo hace a su manera y no es reemplazable por la manera de otro.

Lo que le da sentido a la vida de un ser humano es de qué manera va a dejar el mundo mejor de lo que encontró, o puede transformar positivamente aquellos en los que se desenvuelve, vive o transita. Resistirse al cambio a veces es lo contrario de mejorar al mundo, es conservarlo en condiciones en las que ya no admite cómo son.

El mensaje del miedo

Muchas veces es más fácil quedarse quieto. El miedo, como todas las emociones llamadas negativas, viene incluido en nuestro kit de vida.

Somos seres emocionales que razonan. Todas tienen aspectos funcionales y disfuncionales. Y se presentan por una razón. Todas las emociones contienen un mensaje a descifrar. En el miedo, que produce resistencia al cambio, tiene una función básica esencial, que es hacer desaparecer aquello que lo provocó, como el enojo.

¿Cuál es el mensaje del miedo? Trae una advertencia: fíjate si ante la situación que estás por afrontar o el desafío que te encontrás y tus recursos hay una relación de equivalencia o una que te permita afrontarla. El miedo no te dice “no vayas”, te dice “fíjate con qué vas, si podés ir”. O de otra manera podés ser un boxeador peso mosca que va a pelear contra uno pesado. Y por muy valiente que te creas vas a perder la pelea.

Ante esas preguntas hay que fijarse en la respuesta. Y están en el interior de cada uno, si tengo o no tengo los recursos. Si los tengo y están a la altura o no de la situación, porque tal vez los tenga pero en menor intensidad.

Esta pregunta puede derivar en dos consecuencias. Una que sí estamos a la altura y contamos con los recursos. Sería algo así como “gracias por advertirme antes, miedo, para que no actúe inconscientemente”.

Puede que tenga los recursos pero no esté a la altura, lo que me servirá para trabajar en esos recursos para poneros a la altura de la situación y poseo todas esas herramientas. Revisé los recursos.

Y puede ocurrir que carezca de esos recursos efectivamente, que no los tenga.

En cualquiera de esos tres casos el miedo habrá servido, su aparición será funcional.

Pero si me paraliza, será disfuncional. Lo importante es que no sea parálisis, que sea revisión de recursos. Hay que quitarle al miedo su aura maléfica, hay que afrontar el cambio no sin miedo sino con un miedo funcional, que nos ayude a poner nuestros recursos a la altura de ese cambio. Si no parece que la opción es no tener miedo o ser paralizado por el miedo.

El verdadero valiente tiene miedo. El que dice que no es un inconsciente. No confiaría en el que maneja un auto o dirige un equipo de trabajo y no tiene miedo a nada. Y está bueno.

Cambio, esa palabra de moda

Cambio es una de las palabras más usadas. Parece que es bueno por sí mismo. Hay que ver qué tengo que cambiar, por qué, para qué. Cambiar por cambiar tampoco es la cuestión. Los cambios que realmente son profundos y crean escenarios, modelos mentales y paradigmas conservan parte de lo anterior, si no jamás habría historia ni modelos. Uno tiene que instalarse en la nueva situación nutrido de lo anterior. Cambiar y conservar es la ecuación más difícil de construir. Es lo uno y lo otro, no son antónimos.

Salirse de la zona de confort es conservar lo útil y poder transformarlo.

El por qué siempre encuentra respuestas analgésicas. Tranquilizan por un tiempo pero no resuelven la cuestión fundamental. Y hace que la pregunta vuelva, a veces disfrazada de otra manera.

Cuando uno instala la pregunta para qué, se va hacia adelante. En equipos de trabajo hay dos niveles de para qué: cuando el líder logra que se entienda que ésto que se va a hacer es para una transformación de la situación y de las personas, y será positiva, es una visión del para qué.

La otra es para qué estoy yo, por qué me pasa. Yo debo descubrir en mí, en mi interior. Debo sumergirme en la situación, atravesarlo, con los imponderables que puedan aparecer.

El cambio es un punto de llegada, no está en el punto de partida. Vivimos tiempo de ansiedad, donde se quiere llegar sin viajar. Hay que viajar. Y detenerse en cada etapa del camino.

Algunos tips para tener en cuenta

-Aceptar la resistencia y el miedo. Darle la dignidad a ambos.

-Lo primero, decir tengo miedo. Lo segundo, descifrar a qué tengo miedo.

-Qué necesito saber para atenuar este miedo.

-Para qué debería cambiar y aceptar este cambio.

-Cuál es la razón para tener que afrontar este cambio. Si soy yo debo explicarlo, si lo plantea un líder debo preguntárselo

-Saber que van a pasar en ese camino cosas que no están en el programa, en la hoja de ruta.

-Si no queremos cambiar, el universo tiene formas para que cambiemos. Siempre es mejor hacerlo uno con sus recursos.

Conocé cómo gestionar tus emociones, acá.