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¿Estamos logrando una buena comunicación? Cómo asegurar intercambios que fomenten el buen clima laboral, la motivación y la productividad.

La comunicación y lo que podrías estar pasando por alto

Cómo comunicar para lograr los resultados deseados.

 

Solemos compartir la opinión de que la comunicación es esencial para un buen trabajo en equipo pero, a la hora de verdad, ¿estamos logrando comunicar lo que queremos comunicar? Un diálogo siempre implica dos partes y existe la posibilidad de que la otra persona no esté recibiendo mi mensaje de la forma en que desearía lo esté recibiendo.

Cómo asegurarnos intercambios positivos que fomenten el buen clima laboral, la motivación y la productividad.

Está comprobado que la comunicación va mucho más allá de la elección de las palabras, esta implica tono, gestos y expresión corporal. Podemos estar diciendo algo pero, si nuestra actitud no está en concordancia con lo que expresamos, nuestro interlocutor puede llegar a malinterpretar la información, desconcertarse o hasta ofenderse, en ciertos casos. Para evitar este tipo de malentendidos y aumentar nuestra capacidad de resolución de conflictos es imprescindible empezar por nosotros mismos: qué es lo que queremos decir, por qué queremos decirlo y cuál es la manera correcta de hacerlo.

Este paso a paso parece sencillo pero, a la hora de llevarlo a cabo, los factores a considerar son varios. El Modelo de Comunicación No Violenta (CNV) desarrollado por Marshall Rosenberg propone 4 elementos claves para la buena comunicación:

  1. Observar sin evaluar: implica registrar lo que sucede focalizando en los hechos y no en las interpretaciones.
  2. Sentimientos: identificar y expresarlos.
  3. Necesidades: asumir la responsabilidad de nuestros sentimientos e identificar las necesidades detrás de ellos.
  4. Peticiones: conectar con nuestras necesidades y con las de los demás para expresarlas. Esto nos aleja de prejuicios y evaluaciones y nos hace capaces de poner en práctica el poder de la empatía para comunicarnos de manera efectiva

 

Este enfoque nos invita a desarrollar habilidades blandas que nos permitan conectar con el trasfondo de las cosas, lo que permite evitar conflictos innecesarios por un lado, acatar lo que verdaderamente debe ser gestionado, por otro.

Muchas veces, cuando comunicamos sin considerar qué es lo que pasa objetivamente, sin identificar qué es lo que siento al respecto y sin evaluar qué podría sentir el otro, acabamos dirigiéndonos al otro de manera precipitada, subjetiva y, por ende, inefectiva.

Entender que la comunicación no fue realizada correctamente si nuestro interlocutor no recibió el mensaje de manera adecuada es fundamental para gestionar el diálogo inteligentemente (lo que implica ser empático y sensible), por lo que también será fundamental:

  1. Recibir feedback: Tal como explican Douglas Stone y Sheila Heen en su libro Thanks for the Feedback, existen diferentes puntos ciegos: «Siempre hay un gap o brecha entre la forma en que creemos que nos presentamos ante el resto y cómo el resto nos ve. No podemos vernos a nosotros mismos ni escuchar nuestro tono de voz de la forma en que el resto lo hace. Necesitamos a los otros para ayudarnos a vernos y ayudarnos a conocer nuestro impacto en ellos». En esta línea, algo fundamental suele ser cambiar de adentro hacia afuera: no modificar solamente los comportamientos (lo externo) sino también los sentimientos que dan lugar a que nos comportemos de determinada manera.
  2. No tomarse nada personalmente: tener en cuenta que los demás no actúan necesariamente contra nosotros. Esto nos permite diferenciar una crítica personal de una crítica sobre nuestras acciones.
  3. No hacer suposiciones: suponer qué se espera de uno mismo o creer que los demás saben qué se espera de ellos puede redundar en conflictos dentro de nuestros espacios de trabajo. Por eso es fundamental que dejemos claras las expectativas sobre el trabajo de los demás y que, si tenemos una duda sobre los demás, es mejor acercarnos y preguntar, no sacar conclusiones sin saber.

 

Una buena comunicación implica un intercambio real, cierto y honesto entre dos partes, es decir que, en primer y última instancia, trate sobre lo que trate, el diálogo se da entre dos personas; reconocernos como tales es el primer paso para poder hablar con el otro de manera efectiva. Esto implica admitir sentimientos, miedos, puntos de vista diferentes, opiniones, posibilidades, entre otras muchas cosas.

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