“El mentoring me ayudó a volver a mi eje y a creer más en mí”
por Agustina Chirio

El mentoring significó para mì un acompañamiento muy importante. Me ayudó a volver a mi eje, a focalizar en lo importante y a separar los tantos. Fue fundamental en este momento particular de mi vida y considero que es una disciplina clave a lo largo del desarrollo de cualquier persona, ya que brinda herramientas prácticas y funcionales para resolver conflictos y posicionarse en el lugar donde uno quiere estar, ya sea como líder de un proyecto laboral como persona independiente que decide el rumbo de su propia vida.

Comencé mentoring en un año de cambio laboral, de hecho tuve dos en un año, algo totalmente atípico, y durante este proceso de guía profesional aprendí a seguir mi instinto, a transmitir mensajes a veces no tan felices a personas de mi equipo, a ejercer mi autoridad, a confiar más en mis capacidades; a entender que si me llamaban para un puesto o me hacían una oferta era por mérito y experiencia, no por mera casualidad. Siempre tuve una autoestima muy baja y el mentoring me enseñó a creer más en mí, y a entender que si visualizo lo que quiero -tanto en lo personal como en lo profesional- y me empeño en conseguirlo, lo voy a lograr.

Pude también resolver problemas de equipo: siendo flamante líder de un pequeño grupo de personas en un proyecto particular, me tocó lidiar con una persona conflictiva, que no reconocía mi autoridad ni mi experiencia y me ninguneaba, no me daba visibilidad de sus temas, etc. Pasé por momentos horribles en los que no sabía cómo enfrentar la situación. Adquirí herramientas específicas para ir resolviendo situación por situación, desde respirar antes de hablar para no decir algo en caliente hasta repasar mentalmente mis líneas discursivas Antes de enfrentar a la persona complicada. Sucedió que luego de dos meses de momentos desagradables e intercambios hostiles, esa persona y yo comenzamos a entendernos más, una vez que dejó de verme como una amenaza y empezó a considerarme una aliada, ya que las dos tirábamos para el mismo lado. Aprendí entonces que cada persona viene con un background y no a todos hay que encararlos de la misma forma.

Con empatía, cercanía y trabajo en equipo logré marcarle un norte a mi equipo y alcanzamos un nivel de sinergia muy fructífero desde todo punto de vista. El trabajo fluyó y resolvimos los problemas poniéndolos sobre la mesa, escuchando todos los puntos de vista y llegando a una decisión integral.

Otra cosa que me ayudó a reforzar fue el vínculo con los recursos humanos, lo más vital en cualquier organización. Cada recurso merece un cuidado, un respeto y una atención especial. Todas las personas tienen una historia; tomarse el tiempo de conocerla en profundidad y de manera genuina ayuda mucho a comprender su desempeño, su manera de pensar y desenvolverse. Lo mismo ocurre cuando hay que darle a una persona un mensaje negativo: hay que tomar aire y, con cabeza fría y enfoque práctico, ir al punto sin comprometer la relación o recurrir a malos modos. Separar los tantos y poder dar una opinión/devolución sincera, sin quebrar ni alterar el vínculo.

 

Agustina Chirio
Asesora de Comunicación de la Secretaría de Coordinación del Ministerio de Justicia y Seguridad del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires