Por qué el autoconocimiento es fundamental para identificar el estilo propio de liderazgo

Para descubrir el tipo de liderazgo con el que uno se identifica hay cuatro aspectos fundamentales a tener en cuenta: ser líder de tu propia vida (la capacidad que tenemos de tomar las riendas de nuestra vida); el impacto del liderazgo personal (identificar nuestro ADN, tener un estilo definido nuestro ayuda alcanzar objetivo y meta); la gestión de las emociones (reconocer qué emoción me atraviesa y ponerla en palabras para luego gestionarla desde ahí) y el autoconocimiento (saber cuáles son mis fortalezas, aciertos, limitaciones y puntos de mejora).

En este último aspecto nos centraremos. Como bien dice Goleman, la autoconciencia implica entender en profundidad las emociones, los puntos fuertes, las debilidades y las necesidades de cada uno: “La gente con una gran autoconciencia no es ni demasiado crítica ni excesivamente optimista, sino sincera consigo misma y con los demás. El individuo que posee un alto grado de autoconciencia reconoce cómo afectan sus sentimientos a él mismo, a los demás y a su rendimiento laboral”, asegura.

Después de un largo camino recorrido y de mucho trabajo de autoconocimiento uno puede saber cuáles son sus limitaciones, las fortalezas, aciertos y puntos de mejora.

Frente a un nuevo tema, lo ideal es indagar mucho. Y antes de tomar una decisión o diseñar una estrategia, es conveniente preguntar para conseguir tener toda la información y luego definir. La exploración es una de las competencias que identifican a un buen líder: debe estar atento, ser inquieto, buscar desafíos y siempre crear valor en conjunto. Amplía sus influencias para lograr mayor impacto.

Así, conociéndose uno cada vez un poco más, se puede definir el estilo de liderazgo. El camino profesional es de cada uno; está colmado de elecciones y con cada una se va creando el próximo paso.

“Todos somos líderes de nuestra propia vida”, asegura Paula Molinari, experta en el análisis del contexto de las organizaciones y el desarrollo de las personas en la vida laboral. Un concepto que grafica con vehemencia que estamos en un cambio de paradigma que nos marca a fuego, estamos pasando de un modelo de dirección y control a otro de colaboración.

Hay dos etapas totalmente distintas que conviven. El hecho mismo de estar compartiendo espacios con otras generaciones hace que todos nos tengamos que adaptar para no quedar desfasados. Y todavía no encontramos el equilibrio; hay aún mucha tensión entre los dos polos hasta que empiece a decantar. Y en las organizaciones creo que lo que está pasando es que falta más escucha de la gente. Actualmente, estamos queriendo mostrarnos todo el tiempo hacia afuera y eso nos genera angustia y ansiedad.

Para concretar el autoconocimiento, es necesario conocer cómo reaccionamos frente a las emociones que surgen en el día a día. Porque, por definición, somos seres emocionales. Los autores que siguen temas de comportamiento humano coinciden en que las emociones básicas son asco, miedo, tristeza, sorpresa, alegría e ira.

Los líderes deben trabajar en que sus equipos busquen llegar a un estadío mejor, en el que las emociones positivas estén más presentes y en el que se pueda manejar la emocionalidad que generan las negativas.