A la hora de armar equipos son más importantes las personas que las funciones
por Bana Benegas

Son muchos los desafíos que a quien le toca liderar debe plantearse a la hora de armar equipos de trabajo. Recomiendo empezar por encontrar para cada uno el mejor lugar de trabajo, donde más rinda y se sienta más cómodo y proactivo. El lugar que lo potencie y lo haga brillar. Y ese lugar no es igual para todos y, aun para una misma persona,  no siempre se mantiene en el tiempo.

En una estructura siempre son más importantes las personas que las funciones y por eso lo más valioso es ser práctico en la elección de la gente, afinar el ojo clínico a la hora de evaluar sus capacidades, sus motivaciones y su momento personal,  y decidir con claridad, ya que la gente no es buena o mala en todo lo que hace. Esa mecánica incluye, en mi caso, tener una mirada flexible y continua , y seguir la búsqueda del mejor lugar para esa persona, aun cuando ya haya contratado a alguien para un lugar determinado.

Disfruto los perfiles de los especialistas que además pueden atravesar transversalmente los temas gracias a su conocimiento y ductilidad. Son brisas de aire fresco que oxigenan mentes y proyectos, porque hacen aportes de valor en donde todos aprendemos de ellos. Y necesito en un equipo gente que me pueda interpelar, que me muestre su desacuerdo, que me incomode con preguntas y con visiones diferentes. Es la mejor manera de aprender entre todos. Es muy peligroso cuando un equipo empieza sólo a reafirmar lo que piensa quien lidera. Es malo para el proyecto, para líder y para los miembros del equipo que de a poco dejan de sumar valor.

La incomodidad y el caos creativo son dos factores que siempre suman. Porque permiten el intercambio de ideas, que mediante una destrucción creativa,  salen mejoradas. Adoro las mesas grandes, con mucha gente, y cabezas puestas en la creatividad. Y en ese escenario, de cual siempre soy partícipe porque me sale así, siento comodidad trabajando con jóvenes con potencial. Cuando me refiero a jóvenes hablo de actitud, no de edad. Personas apasionadas por lo que hacen y con actitud de que tienen mucho para dar y mucho para descubrir.

Hay tres condiciones destacadas a la hora de armar equipos y poner el ojo en las personas:
INQUIETUD. Que la persona nunca se conforme. Siempre esté buscando algo más.
CURIOSIDAD: la capacidad de preguntar sin vergüenza como si fuera un niño. Incluso preguntar cosas que supone que sabe la respuesta.
IMPACTO: Que en sus acciones busquen relevancia

Creo profundamente en el liderazgo colaborativo y no en lo verticalista. Y en el intercambio entre equipos de diferentes áreas para trabajos puntuales y con “fecha de vencimiento”, porque al unirse se genera una fuerza única, que por su dinámica retroalimenta a las partes involucradas. Una especie de equipo efímero que reúne temporalmente a las personas en un único objetivo y que funcionan dentro de un sistema que probablemente no se repita.  Eso hace además que todos valoremos más ese momento único de trabajo y aprendizaje colaborativo.

También valoro el entramado de las relaciones personales. El networking es fundamental . Los equipos están formados por personas a quienes es interesante conocer, entender y todos buscan pasarla bien. A la vez disfruto conectando gente de ámbitos diferentes y encontrando los puntos de complemento entre ellos.

Mi formación y experiencia ha sido siempre muy diversa. Empecé nueve carreras diferentes, desde Marketing hasta Derecho, y nunca me encasillé. Así fui construyendo mi vocación, que hoy resumo en una fuerte voluntad por transformar, que se fue desarrollando desde emprendimientos personales hasta alternar entre el mundo privado y el público, donde estoy actualmente.

Y claro que hay diferencias. En el sector público cuestan más los cambios, por tamaño de la organización y sobre todo por la cultura de años. Muchas veces es por miedo al error y al costo que teóricamente traería en quien se equivoca o simplemente porque “siempre se hizo así”. Esa tendencia a no cambiar es el principal desafío que tuvimos en la ciudad cuando encaramos un plan transformador en todos los frentes. Pasa de ser un desafío personal o de un equipo, a un desafío de cambio cultural de toda la organización.

Entrar y salir de la gestión pública suma, nutre y brinda herramientas. Ese intercambio puede resultar vital, oxigena las organizaciones y termina generando vínculos entre mundos que necesariamente tienen que estar más conectados para los desafíos que se vienen.

Bana Benegas 

Actual secretario de Coordinación del Ministerio de Justicia y Seguridad y ex de Planificación y Coordinación de Gestión del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.