Desarrollar la marca personal, un camino para diferenciarse como líder

En un mundo hiperconectado, volátil, incierto, complejo y ambiguo como en el que estamos viviendo, los seres humanos debemos repensarnos y reinventarnos. Para ello el desarrollo de una marca personal que nos ayude a comunicar aquello que nos hace diferentes y especiales es fundamental.

Construir una sólida marca personal debe formar parte de las habilidades de un buen líder.

Para eso es importante reconocer cuáles son los atributos, fortalezas, habilidades, valores y pasiones que nos hacen únicos y nos diferencia del resto de las personas.

La marca personal no es lo mismo que la reputación. Mientras la primera se basa en los valores que percibo que tengo y en la manera en que debo transmitirlos, la reputación depende de lo que los otros piensan de mí. La marca personal está en nuestras manos, la reputación no.

Hay tres percepciones que la marca personal busca alinear y forman nuestra reputación:

  • Cómo yo me veo
  • Cómo me ven los demás
  • Cómo yo creo que los demás me ven

 

La marca personal se construye de adentro hacia afuera y solo brillará si transmitimos valores auténticos. No se trata de copiar a otros, sino de mostrar quiénes somos. Conocernos nos ayuda a orientar nuestras decisiones y nos aporta beneficios como:

  • Mejora nuestra autoconfianza
  • Aumenta nuestra visibilidad
  • Nos diferencia
  • Nos entendemos mejor a nosotros mismos.

Nos permite acceder a puestos más interesantes y mejora la retribución.

Una buena marca personal te dará mucha libertad profesional. Al resaltar entre los demás y diferenciarte. Ya no se lleva el tener millones de títulos, ahora hay que saber diferenciarse y transmitir lo que sabes.

Tener una marca personal desarrollada y fuerte te hace más fácil plantearse además el autoempleo, ya que estás siendo visto por potenciales clientes.

Es mucho más fácil centrarse en temas que gusten y si realmente gustan, uno desempeñará mejor sus funciones.

El primer punto para diseñar una marca personal es identificar los rasgos diferenciales propios, los atributos y competencias personales. Una vez identificados es importante ver cuáles faltan y cuáles serían importante sumar.

Un ejercicio que puede ayudar es elaborar un FODA PERSONAL. Fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas. Para trabajar desde ahí e identificar aquellas creencias que nos limitan porque la marca personal no se crea, se potencia y se desarrolla.

Una marca personal no es un logotipo, una tarjeta o un color. Esto es la imagen de marca.